La comida macrobiótica no hace referencia simplemente a una forma de alimentación, sino a una concepción de vida, ya que se basa en el principio de equilibrio del yin y yang, y en una concepción típicamente oriental de que la que alimentación, salud y espiritualidad son conceptos indisolubles. Las dietas macrobióticas no sirven realmente para adelgazar sino para prevenir enfermedades y por tanto alargan los años de vida.
La raíz etimológica se encuentra en los términos griegos ‘macro’ (largo, grande) y ‘bio’ (vida) desvelando así su sgnificado. Las dietas macrobióticas son algo más que meras dietas «in», llegando a ser una verdadera filosofía de vida. Es un régimen alimenticio que promueve la búsqueda del equilibrio físico y emocional a través del consumo de altas dosis de fibra, legumbres, algas marinas, vegetales, frutas, pescados y mariscos.
Según el impulsor de las dietas macrobióticas, el filósofo George Oshawa, que las creó en Japón a mediados del siglo XX, con su ingesta se pueden prevenir o curar más de 200 enfermedades como la diabetes, el cáncer y los problemas cardiovasculares. Para observar una adecuada dieta macrobiótica es necesario poner en práctica algunas normas: comer tres veces al día; masticar la comida decenas de veces en lugar de engullirla velozmente; no probar bocado tres horas antes de irse a la cama.
La dieta macrobiótica se compone básicamente de cereales y alimentos naturales integrales. Se diferencian diez niveles. En los niveles inferiores se incluyen algunas carnes, pero el más puro y elevado consiste en consumir sólo arroz integral. El alcohol, las drogas y el tabaco están prohibidos. El equilibrio se logra mezclando alimentos yin (ácidos) y yang (alcalinos).
Pero a pesar e esto, existen características de lo que hoy se conocen como comida macrobiótica en las cocinas ancestrales de todo el mundo. Por ejemplo en la costumbre occidental de comer cereales y gramíneas en forma de grano o harinas.En el consumo de vegetales y productos animales es donde se debe derribar el primer falso concepto sobre la macrobiótica, y es que esta no implica una alimentación vegetariana, por el contrario, la alimentación macrobiótica admite comer lo que se quiera, se trata de comprender las características de cada alimento para utilizarlos en función de las necesidades de cada uno, y la decisión de consumir productos animales o no es personal y lo necesario será saber equilibrarlos para obtener el resultado deseado.
Vegetales
Lo mismo ocurre con los vegetales, y si se opta por un régimen de tipo más vegetariano lo maás recomendables es consumir preferentemente aquellas verduras que crecen bajo tierra -raíces-, ya que serán las que complementan mejor a los cereales.
Pero además de estos conceptos generales, existen algunos alimentos macrobióticos que se utilizan especialmente como algas, derivados de la soja, como el miso y el tamari, los tes de tres años, las ciruelas umeboshi, entre otros.
Se habla de ellos como alimentos específicos porque no es común utilizarlos fuera de este régimen, además de tratarse de alimentos de origen japonés, aunque cada vez es más fácil encontrarlos en occidente, a pesar de lo cual no debemos olvidar consumir los alimentos propios de cada región.
La dieta macrobiótica puede clasificarse entre aquellas que dan preferencia a los alimentos de origen vegetal. Pero, a diferencia de la dieta estrictamente vegetal, tiene la ventaja de una mayor flexibilidad, al mismo tiempo que permite el uso de alimentos de origen animal, si bien limitadamente. Otra ventaja es la de no hallarse encerrada en esquemas demasiado rígidos, sino mas bien adaptarse a las necesidades alimentarias y locales, aunque dentro del ámbito de algunas reglas generales que la dieta macrobiótica considere esenciales.
Alimentos naturales
Un aspecto seguramente positivo de la dieta macrobiótica es el de exigir que los alimentos sean lo mas naturales posible, es decir, desprovistos de sustancias contaminantes que pueden provenir de sistemas de cultivo o cría artificiales. No sabemos todavía con certeza cuales son los daños concretos que los abonos, pesticidas o herbicidas provocan en el organismo humano; pero lo cierto es que el crecimiento aumento de alimentos asi contaminados va acompañado, en los países civilizados e industrializados, de un aumento de enfermedades, tales como la arteriosclerosis, y el cáncer, que afectan en menor medida a las poblaciones que viven en un ambiente mas natural y que, por tanto, es pues, ciertamente recomendable, aunque cada año sean mas difíciles de obtener dadas las tendencias actuales de la agronomía y de la zootecnia.