La agricultura ecológica es un método de producción agraria cuyo objetivo fundamental es la obtención de alimentos de máxima calidad, conjugando el respeto al medio ambiente con el uso racional de los recursos naturales (suelo, agua, energía, aire y biodiversidad), no utilizando productos químicos de síntesis y estableciendo un compromiso con el desarrollo socioeconómico del medio rural.

 

Este modelo agrario es un sistema de producción de alimentos regulado en toda la Unión Europea (UE) por el Reglamento (CEE) Nº 2092/91, en el cual se establecen los mecanismos para mantener la productividad de los sistemas mediante el empleo de prácticas respetuosas con el medio ambiente (aumento de la biodiversidad y la fertilidad del suelo, control biológico natural, reciclado de nutrientes, fijación biológica de nitrógeno, uso de especies y variedades adaptadas al medio, respeto a los ciclos naturales de los cultivos, etc.).

Los sistemas de producción ecológicos conllevan, pues, implícitamente la protección del medio ambiente. Al estar prohibida la utilización de sustancias químicas de síntesis (plaguicidas, fungicidas, fertilizantes químicos y herbicidas) se reduce la concentración de productos agrotóxicos en el ambiente y, por tanto, la contaminación de la atmósfera, suelo, agua y alimentos, y sus efectos negativos sobre la salud de consumidores y agricultores.

Se trata, pues, de un modelo productivo sustentable en
el tiempo, que trata de conciliar los conocimientos y prácticas tradicionales con las nuevas tecnologías, considerando que los planteamientos globales requerirán sistemas adaptados localmente, permitiendo la autosuficiencia de los agricultores, y entendido como una estrategia para el desarrollo rural sostenible con el objetivo de alcanzar el consiguiente beneficio socioeconómico y medioambiental.