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El nombramiento de Copenhague como capital verde europea durante todo el 2014 se siente cuando se recorren sus calles. Si se hace en bici, más. El resultado más visible del compromiso de la capital danesa con el medio ambiente ha sido la ampliación de la red de carril bici y la avalancha de ciudadanos que los utiliza diariamente para ir a trabajar: políticos, hombres de negocio o estudiantes.

Una experiencia que los turistas tienen la posibilidad de sentir cuando visitan la urbe no solo alquilando una bici con GPS en Cykelborsen para explorar las nuevas rutas verdes guiadas, que muestran los logros ambientales de la ciudad, sino también recorriendo una amplia variedad de restaurantes, cafés y tiendas que se han especializado en productos y servicios ecológicos.

Un ejemplo: el nuevo restaurante Radio del famoso cocinero Claus Meyer, que diseña su carta en función de los productores locales y ecológicos que le abastecen la cocina. Otro, el brunch de Julian, en el Museo Nacional: el más respetuoso con el medio ambiente. En el barrio de Nørrebro, con un interior al estilo Las Mil y una Noches, el Oko Café 32 enseña a cocinar a jóvenes talentos en base a principios de sostenibilidad.

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En ese compromiso por aplicar soluciones ambientalmente responsables al crecimiento y desarrollo de la urbe y sus esfuerzos por mejorar la calidad de vida, participa toda la ciudad. Zenz Organic Hair y Dojo Green Wave son dos de las mejores peluquerías verdes de Copenhague que se complementan con Pure Shop, un establecimiento en el centro de la ciudad que trabaja con cosméticos totalmente ecológicos.

El reciclaje también está de moda. Así surge una gran variedad de tiendas que venden ropa de segunda mano, como O-s-v, con diseños solo para mujer, Bau Bau, especializada en moda masculina, o Resecond,  que ofrece la posibilidad de intercambiar prendas.

La casi ineludible visita a la antigua cervecería Carlsberg se puede combinar con un recorrido por Carlsbergbyen, un nuevo barrio que aspira a ser la primera comunidad danesa sin huella de carbono; es decir, un barrio que no generará emisiones en 2025. Aquí se construyen, entre otras cosas, edificios de bajo consumo energético o una vasta red de carriles para ciclistas.

Si el viajero quiere ser sostenible incluso mientras duerme, puede reservar alojamiento en alguno de los hoteles más ecofriendly: los de la cadena Gulsmeden, cuyas habitaciones, además de sostenibles, son preciosas.

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Fuente: El País.com