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Los manifestantes chilenos se sumaron a otras personas que marcharon contra la multinacional en 52 países y más de 500 ciudades del mundo. En la capital chilena, cerca de un millar de personas marchó por el centro de Santiago en contra de las semillas transgénicas, según cifras de la policía.

“Que no te cuenten cuentos”, “¿Sabes lo que comes?” y “S.O.S. Monsanto Mata” fueron algunas de las leyendas plasmadas en los carteles portados por familias completas que avanzaron por Santiago, guiadas por música y coloridos bailes, y que gritaron consignas contra la Ley de Obtentores Vegetales que tramita el Congreso chileno.

El proyecto implementa la adhesión de Chile al convenio de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales de 1991 (UPOV-91).

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Ese convenio, adoptado en París en 1961 y revisado en 1972, 1978 y 1991, fue ratificado por Chile tras la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, que obliga a este país sudamericano a incorporarse a la versión de 1991 del UPOV.

Para los ecologistas, la ley traerá graves e irreversibles consecuencias para la agricultura chilena por el desequilibrio que crea entre los derechos de los agricultores y los derechos de los mejoradores de semillas.

En Argentina, entre tanto, miles de personas se manifestaron contra la multinacional estadounidense.

En Buenos Aires, cientos se congregaron en la Plaza de los Dos Congresos, donde realizaron una manifestación pacífica que incluyó un acto cultural.

Los manifestantes piden que se apruebe una ley que permita la identificación de los alimentos transgénicos, algo que, aseguran, Monsanto está bloqueando.

En la provincia de Córdoba, a 700 kilómetros de Buenos Aires, activistas impidieron el ingreso de camiones con materiales de construcción a las instalaciones de una de las dos plantas que Monsanto planea edificar en la zona.

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Se trata de la planta ubicada en la localidad de Malvinas Argentinas, que se prevé será la más grande de Latinoamérica y una de las más grandes del mundo. La segunda obra se ubica en Río Cuarto.

El proyecto fue anunciado en 2011 y desde entonces los habitantes de esa localidad se resisten a su construcción.