¿Qué beneficios representan para la economía del Reino Unido sus lagos, parques, bosques y vida silvestre? Miles de millones de dólares, según un estudio publicado.

Con el informe, el Reino Unido se ha convertido en el primer país del mundo que estima en forma detallada el valor económico de sus hábitats naturales. Los beneficios de salud que resultan de vivir cerca de espacios verdes, por ejemplo, son superiores a los US$400 por persona por año, de acuerdo al documento.

Los insectos polinizadores representan beneficios cercanos a los US$700 millones y los humedales, de los que depende la calidad del agua, superiores a los US$2.000 millones.

El informe, que se titula Evaluación Nacional de Ecosistemas (NEA, por sus siglas en inglés), fue bien recibido por organizaciones ambientalistas, pero la clave, aseguran, es que los datos tengan influencia en las políticas públicas.

El estudio, de 2.000 páginas, fue comisionado por el gobierno británico y contó con la participación de cerca de 500 académicos. Los beneficios económicos de la naturaleza se ven claramente en la producción de alimentos, que depende de organismos como microbios y lombrices en la tierra, además de insectos polinizadores como abejas.

Si la salud de las abejas se deteriora, por ejemplo, como está sucediendo en el Reino Unido, los agricultores producirán menos o pagarán más para producir la misma cantidad. “Muchos de los servicios aportados por la naturaleza se están degradando”, asegura Bob Watson, principal asesor científico del Departamento de Medio Ambiente, Alimentos y Asuntos Rurales del gobierno británico y uno de los autores del informe.

En la década del 40, las autoridades británicas impulsaron un programa para aumentar la producción de alimentos y madera, pero se ha pagado un precio importante, según el documento. Inglaterra, por ejemplo, tiene el menor porcentaje de cobertura forestal en Europa.

El problema, según el informe, es que actualmente sólo los productos materiales tienen un precio en el mercado. Pero calcular el valor de factores menos tangibles como el aire puro o el agua limpia es fundamental para tener una visión realista de qué está en juego.

“La visión tradicional del crecimiento económico se basa en estimaciones de Producto Interno Bruto, pero todos seremos más ricos y más felices si comenzamos a tomar en cuenta el verdadero valor de la naturaleza”, afirma Martin Harper, de la principal ONG dedicada a las aves en el Reino Unido, la Real Sociedad para la Protección de Pájaros (RSPB por sus siglas en inglés).

“Es verdad que no se puede determinar el valor económico de todo en la naturaleza, pero tampoco podemos ignorar la importancia de cuidarla cuando se promueve el desarrollo económico”. “Sin el medio ambiente estaríamos todos muertos, así que el valor total es infinito”, señala Ian Bateman, economista de la Universidad de East Anglia en Inglaterra, quien participó en el informe.

“Los espacios verdes afectan no sólo el valor de las casas sino nuestra salud mental. Así que antes de convertir esos espacios verdes en edificios debemos pensar en el verdadero valor económico que se pierde con ellos”. Para la ONG ambientalista Greenpeace, el valor del estudio depende de cómo se utilicen sus datos. “Por demasiado tiempo hemos tratado bienes que no tienen precio como si no tuvieran valor”, dijo Charlie Kronick, experto en clima de Greenpeace.

“La dificultad surge especialmente cuando intentamos tomar decisiones basados en estimaciones numéricas. ¿Cuánto pagaríamos para proteger un bosque? ¿Cuánto acepataríamos por talarlo?”. “La respuesta depende de quién pregunte, quién responda y por qué. Si una estimación se usa para proteger un ecosistema vulnerable como la Amazonia, es una herramienta útil para quienes toman decisiones”, concluye Kronick.

Varios países han realizado estimaciones del valor económico de factores específicos, como bosques o ríos. También hay documentos internacionales como el llamado que evalúan en términos generales el valor de hábitats naturales. Pero el estudio publicado en el Reino Unido es el primero que busca estimar en forma específica el valor económico de los ecosistemas de un país.

Fuente: BBC Mundo