No solamente el humo de los cigarrillos  nos molesta y contamina el aire, también lo hacen sus colillas. En España, el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) dio a conocer un informe anunciando que en solamente en este país se consumen a diario más de 89 millones de cigarrillos, en consecuencia, anualmente se están tirando 32.455 millones de colillas.

Muchos de estos filtros son arrojados a la vía pública o al suelo, y al no tratarse de un material biodegradable van ocasionando un lento pero continuo daño a nuestro medio ambiente y sobre todo al suelo.

Preocupados por este tema, la Universidad Politécnica de Cataluña llevó a cabo un estudio acerca del nivel de contaminación que tiene el suelo, uno de los datos que más llama la atención es que desde que se implemento la ‘Ley Antitabaco’ aumentó la cantidad de colillas que son tiradas al suelo.

Al estar obligados a fumar únicamente en lugares públicos, cuando la persona termina su cigarrillo o debe entrar a un espacio cerrado lo primero que hace es tirar la colilla al suelo, que luego es arrastrada por la lluvia hasta los cursos fluviales o llegando a los campos donde contaminan el suelo y por ende la fauna que vive de él.

Las colillas de los cigarrillos tardan cerca de 10 años en degradarse, lo que lo vuelve un elemento muy preocupante. Lo que contamina no es el filtro en sí sino que al entrar en contacto con el agua se esta ‘liberando’ todas las sustancias tóxicas que absorbió durante su uso.