Los efectos negativos que ha generado el calentamiento global y el cambio climático  tanto en la forma como el estilo de vida de la población mundial, a raíz del los grandes procesos de industrialización  y posterior contaminación, reducción y eliminación  de los recursos naturales, ha levantado la voz de alarma de muchos que se sienten identificados con el cuidado, mantenimiento y sostenibilidad del medio ambiente.

Gobiernos, Instituciones, Organizaciones, Movimientos y Agrupaciones  se han comprometido con la salud del planeta. Son muchos los foros, cónclaves, talleres, seminarios, manifiestos y declaraciones emitidas; así como días dedicados a recordar que el planeta está enfermo y necesita cuidado. Republica Dominicana no escapa a esa realidad, ya que existen  más de 30 asociaciones y agrupaciones ambientalistas que operan en toda la geografía nacional.

Nuestro país, al igual que otros del Continente y del mundo, ha sufrido los embates negativos de fenómenos como desforestación y la desertificación, pues según el informe GEO 2010 del Ministerio de Medio Ambiente en los primeros años del Siglo XX el 85% del territorio nacional  estaba cubierto de bosques ya para 1973 se había reducido a un 23% descendiendo significativamente hasta un 10% en el 1986; lo que gracias a políticas y campañas ambientalistas se logró revertir mínimamente y en la actualidad un tercio del territorio esta reforestado.

Hay que destacar el esfuerzo  y ejecución de planes y políticas  medioambientalistas llevados a cabo por muchas Empresas dominicanas y otras de capital extranjero radicadas en el país que aunque todavía resultan pocas, han incidido significativamente en el mejoramiento de hábitat y espacios ecológicamente sustentables.

Sin embargo; la gran mayoría de Empresas se escudan tras una fingida “responsabilidad social” para esconder sus malas prácticas ambientales, soltando cortinas de humo mediático con el fin de enceguecer a la sociedad respecto de su verdadero accionar. Así lo citó el Ministro de la Cartera de Medio Ambiente, Jaime David Fernández Mirabal, refiriéndose al hecho de que en este país hay “Hipócritas Verdes” que tienen conocimiento del papel que deben jugar para mitigar y reducir los riesgos  del calentamiento global pero carecen de voluntad colectiva  para organizarse en esa dirección.

En el plano personal es obvio que el verde está de moda, que ser ecologista es estar IN, pues  lo orgánico y  lo reciclado se asocia a un estilo de vida libre y sano  practicado en muchos casos por celebridades del mundo del espectáculo que buscando o no publicidad realizan actividades saludables para el planeta y esas acciones son imitadas por sus seguidores que no lo hacen con responsabilidad y conciencia, sino en su calidad de manada; empero, hay algo más criticable aún y es que cada día se suman Empresas que desarrollan planes de medios y campañas publicitarias disque  para salvar el medio ambiente cuando son ellos mismos los que más lo agreden.

Hay que ser cautos y asumir una ciudadanía responsable y comprometida con el país  y el planeta, para no dejarse borreguear por los ruidos de supuestas ayudas y colaboraciones al medio ambiente de Empresas dedicadas a beneficiarse de los recursos naturales no renovables que son su principal activo de producción.

Los daños al medio ambiente son acumulativos y degenerativos; por tanto, bajo un supuesto manto de responsabilidad social empresarial, se puede esconder un potencial desastre natural… Evitable.

Enmanuel Mera.